
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advirtió que, si bien el fenómeno de El Niño todavía no fue declarado oficialmente, es importante estar preparados ante sus posibles efectos. Entre las principales consecuencias que podría generar en Argentina se encuentran el aumento de las lluvias, las tormentas, las inundaciones y el riesgo de brotes de enfermedades infecciosas.
El Niño es un fenómeno climático natural relacionado con el aumento de la temperatura del agua en las zonas central y oriental del océano Pacífico ecuatorial. Este proceso también provoca cambios en la atmósfera que pueden modificar las condiciones del tiempo en distintas partes del mundo.
La Organización Meteorológica Mundial informó que ya están presentes las condiciones necesarias para el desarrollo del fenómeno y estimó que existe un 90% de probabilidad de que se mantengan durante los próximos meses.
Por su parte, el Servicio Meteorológico Nacional explicó que el sistema de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) se encuentra en una etapa de transición hacia la fase Niño. Además, señaló que la temperatura del océano Pacífico ecuatorial está por encima de los valores habituales en gran parte de la región.
A continuación, cinco claves para entender cómo podría afectar El Niño a la Argentina.
De acuerdo con los registros de fenómenos anteriores y los modelos de pronóstico, el Servicio Meteorológico Nacional prevé que podrían aumentar las lluvias durante julio, agosto y septiembre en sectores de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco, Santiago del Estero, Córdoba y Formosa. También podrían registrarse precipitaciones superiores a las habituales en el oeste del país y en provincias de la Patagonia.
En cuanto a las temperaturas, se espera la posibilidad de valores más elevados entre julio y septiembre en el centro y norte argentino, especialmente en Chaco. Por el contrario, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego podrían presentar temperaturas inferiores al promedio para esa época.
Durante el último trimestre del año, algunas zonas de Buenos Aires y Santa Fe, junto con Entre Ríos, Corrientes y Misiones, podrían tener lluvias por encima de los valores normales. En cambio, Formosa, San Luis y La Pampa podrían registrar menos precipitaciones de las habituales durante esos meses.
Respecto de las temperaturas, los pronósticos indican la posibilidad de valores inferiores al promedio desde la región central del país hasta la Patagonia. El Niño no tiene una frecuencia fija: suele producirse cada dos a siete años. Se considera que el fenómeno está presente cuando la temperatura superficial del mar en el Pacífico oriental tropical supera en 0,5 °C el promedio durante varios meses consecutivos.
El nombre se relaciona con la expresión “El Niño Jesús”. Según una explicación histórica, hace siglos los pescadores peruanos utilizaban esa denominación porque el fenómeno se hacía notar cerca de la Navidad, en referencia al nacimiento de Jesús.
Esta situación puede incrementar las probabilidades de que ocurran fenómenos meteorológicos extremos e inundaciones. Ante este escenario, el organismo recomendó a la población utilizar una aplicación gratuita para celulares que permite seguir las condiciones meteorológicas.
En junio pasado, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) convocó a las autoridades sanitarias nacionales a una reunión virtual para promover la preparación del sector de la salud frente a los posibles efectos del fenómeno en América. Las tormentas, los huracanes, las inundaciones y los desplazamientos del terreno representan algunos de los riesgos asociados a estos eventos climáticos.
Según datos del Centro de Investigación sobre la Epidemiología de los Desastres, durante los últimos 15 años estos fenómenos generaron más del 57% de las emergencias registradas en las Américas y afectaron a más de 175 millones de personas.
Uno de los riesgos sanitarios asociados a las inundaciones es la leptospirosis, una enfermedad infecciosa causada por bacterias del género Leptospira y transmitida principalmente a través del contacto con agua o suelos contaminados con orina de animales infectados.
En mayo pasado, un grupo de científicos publicó un estudio en la revista The Journal of the Royal Society Interface en el que advirtió que las inundaciones vinculadas con El Niño en el noreste argentino estuvieron relacionadas con brotes de leptospirosis en el pasado.
La investigación analizó la relación entre el fenómeno climático, las precipitaciones, la altura de los ríos y el riesgo de contraer la enfermedad en Santa Fe y Entre Ríos durante el período comprendido entre 2009 y 2020.
Los investigadores concluyeron que los eventos climáticos tienen una influencia importante en la incidencia de la leptospirosis en el noreste del país. Por ese motivo, señalaron que las herramientas de pronóstico basadas en indicadores meteorológicos e hidrológicos podrían contribuir a anticipar posibles brotes y mejorar la respuesta sanitaria.
El trabajo fue realizado por especialistas del Conicet de Argentina, el Centro de Supercomputación de Barcelona, España, y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en el Reino Unido, entre otras instituciones.



