
El riesgo país argentino volvió a superar los 500 puntos básicos, un nivel que refleja una creciente desconfianza de los mercados ante las perspectivas económicas y políticas del país.
A las 16 horas, el índice elaborado por JP Morgan suma 24 unidades en 512 puntos básicos, su valor más alto desde el 21 de mayo, en un contexto donde los principales bonos en dólares experimentaron pérdidas y los desafíos internos se intensificaron.
Esta variable financiera, que había tocado un mínimo en más de ocho años al ubicarse en 403 unidades, mide la diferencia entre la tasa de interés que pagan los bonos soberanos de un país y la que rinden los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, considerados libres de riesgo. Este diferencial, calculado por JP Morgan a través del índice EMBI+, refleja la percepción de los inversores sobre la capacidad y voluntad de pago de la deuda argentina. Así, un incremento en el indicador implica mayores dudas sobre la estabilidad económica y financiera local.
Durante agosto, los bonos hard dollar —entre los que se encuentran los Bonares y los Globales— acumulan una pérdida promedio de 4 por ciento. En paralelo, el riesgo país argentino adiciona más de 60 unidades en el mismo período, alejándose de la estabilidad que mostraron tanto los títulos emergentes.
Desde Fundación Mediterránea advirtieron que, además de la situación de las reservas internacionales, existen otros factores que afectan la posición del país frente a los inversores. Entre ellos se destacan las restricciones a los movimientos internacionales de capitales y un historial de incumplimientos de deuda que, según la entidad, “evidentemente no ranquea bien” a la Argentina en comparación con otros países de Latinoamérica.
Los analistas también identificaron como determinante el riesgo de cambios drásticos en la política económica con cada elección presidencial, un factor que sigue pesando de cara a 2027 y que, a juicio de la fundación, contribuye al actual nivel de riesgo país local.



