
Desde hace siete años, el Consejo Comunitario Consultivo de Unipar se ha consolidado como un espacio de encuentro entre representantes de instituciones, referentes barriales y la compañía. En este grupo el diálogo se transforma en una herramienta para impulsar iniciativas que contribuyen al bienestar y al desarrollo de la comunidad.
A lo largo de este recorrido, las voces de quienes participan dieron origen a proyectos de distinta naturaleza, pero con un mismo punto de partida: necesidades concretas identificadas por personas comprometidas con la realidad de su entorno.
Uno de los ejemplos más representativos es, cada invierno, la Campaña de Abrigo, que busca hacerle frente a los meses más fríos del año. Es el mismo grupo quien define el objeto de la donación y los destinatarios. A la cadena solidaria se suman vecinos, organizaciones y colaboradores de Unipar.
La lógica de construcción compartida hizo posible el trabajo desarrollado en Barrio Boulevard de Ingeniero White. A partir de la problemática vinculada a la gestión de residuos, se impulsó un proyecto integral con jornadas de limpieza comunitaria, campañas de concientización y la instalación de cestos de residuos. La iniciativa contribuyó a mejorar los espacios comunes, fortalecer hábitos sustentables y generar una mayor conciencia ambiental entre los vecinos.
El diálogo también permitió identificar oportunidades para promover la salud y el acceso a la información. Las acciones realizadas en el marco de Octubre Rosa reúnen a organizaciones e instituciones aliadas para concientizar sobre la prevención del cáncer de mama. A través de distintos puntos de difusión en la vía pública, la campaña acerca información sobre la importancia de los controles periódicos y visibiliza la existencia del único mamógrafo público de la ciudad, ubicado en el Hospital Menor de Ingeniero White.
Otros proyectos reflejan el espíritu cercano, humano y colaborativo del Consejo: Navidad Feliz, es una campaña que cada año acerca alimentos y artículos navideños de forma personalizada a familias de la comunidad. El rol de los consejeros, una vez más, resulta fundamental: son ellos quienes identifican a las familias que más necesitan acompañamiento y aportan información que permite adaptar cada entrega a su realidad. Detrás de cada caja hay mucho más que un regalo: hay escucha, empatía y una red de personas comprometidas con llevar alegría a otros.
“Lo más valioso del Consejo Comunitario Consultivo es que las ideas no quedan solamente en una conversación. Cada propuesta nace de personas que conocen profundamente a su comunidad y que se animan a compartir sus necesidades, preocupaciones y sueños. Nuestro desafío es trabajar juntos para transformarlos en acciones concretas, y ver el impacto que generan en la vida de las personas es la mayor satisfacción después de estos siete años”, destacó Manuela Fagundez, miembro del área de Comunicación y Comunidad y responsable del grupo.
La magnitud del trabajo realizado durante 2025 permite dimensionar el alcance de esta red de personas que dedica tiempo, energía y compromiso para generar cambios. Con 20 consejeros comprometidos activamente, el Consejo impulsó nueve proyectos orientados a responder a necesidades concretas de la comunidad, promoviendo iniciativas construidas desde el diálogo y la colaboración.



